"YO ESTOY CON USTEDES HASTA EL FIN DEL MUNDO"

        Esta promesa de Cristo continúa a resonar en la Iglesia que en esa acoge el secreto fecundo de su vida y la fuente de su esperanza.
        La Eucaristía, en efecto, nos hace familiares de Dios, Sus miembros, Su Cuerpo y esto se verifica en  S.Pablo que decía a los primeros crisrtianos: “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi”.
 
        Por esto en las celebraciónes eucarísticas dominicales encontramos expresada nuestra identidad y a través del don del  Espíritu nos dejamos plasmar por la Eucaristía como Cuerpo del Señor.
       Nosotros en El y El en nosotros, como “sarmientos unidos a una única vid”, misterio de luz y de vida.            
     
        Cristo ha decidido permanecer con nosotros  para comunicarnos la inmensa alegria de ser Uno con el Padre y de introducirnos también a nosotros en este misterio de amor. Todo el universo está comprendido en el milagro de la Encarnación: Dios immutable y eterno y se hizo para siempre Dios-con nosotros, ha puesto su tienda entre los hijos de Dios.  

         La expresión visible de esta maravillosa realidad es la Eucaristía que edifica la Iglesia, la nutre, la sostiene, constituyéndola como Cuerpo de Cristo.  ¿Quién puede pensar de transformarse en “consanguíneo de Dios”?     En tal prospectiva también nosotros podemos repetir como los mártires de Abitene: “Sin el domingo no podemos vivir, no podemos vivir sin la Eucaristía".     


Enkel - Due Metri