Quienes somos

Hijas de la Iglesia es el nombre que expresa la identidad de cada cristiano, regenerado a la vida divina en Cristo en el seno de la Iglesia Madre; es para nosotras nombre y misión, porque hemos sido conquistadas por Jesús, el Hijo del Padre, y bajo la guía del Espíritu Santo deseamos dedicarnos enteramente a esta Madre, haciéndola conocer, amar y poniéndonos a su servicio.
 
De donde venimos
La “pasión” por la Iglesia de Cristo y por la humanidad ha caracterizado la vida de nuestra Fundadora, María Oliva Bonaldo del Cuerpo Mistico, y aùn hoy compromete cada Hija de la Iglesia a través del testimonio de una vida sobria, sonriente, de oración y de una fraternidad sencilla y familiar, vivida a imagen de la primera comunidad cristiana.
 
Espiritualidad
Origen de nuestra espiritualidad es la Liturgia, fuente y culmen de la vida de la Iglesia; las celebraciones litúrgicas son para nosotras alabanza a la Trinidad y prolongación en la vida cotidiana del misterio celebrado.  La Eucaristía constituye el centro de nuestro ser Hijas de la Iglesia, alimenta la humilde y orante escucha de la Palabra de Dios, inspira las relaciones fraternas, nos hace un único Cuerpo y nos convierte en  adoradoras de Cristo hecho pan para cada hombre.     
 

 


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