En el Cincuentenario

Para el cristiano no existe casualidad sino Providencia. Es la experiencia que como como mujeres consagradas, impulsadas por el amor a Jesucristo y a su Iglesia, en la sencillez, la humildad y el servicio, hemos vivido en este Año Jubilar. Los 50 años de presencia en Colombia, ha sido un tiempo en el que se ha ido encarnando el Carisma donado por Dios a nuestra Fundadora Madre María Oliva Bonaldo del Cuerpo Místico (CM). Nuestro corazón de Hijas de la Iglesia se regocija con nuestra Madre, la Iglesia, al celebrar contemporáneamente, el Año de la Fe, promulgado por el Santo Padre Benedicto XVI, justamente en el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano II y el vigésimo del Catecismo de la Iglesia Católica.

La Providencia dispuso igualmente, que esta efemérides la celebráramos junto con el Centenario de la Inspiración del Carisma de nuestra Fundadora durante la procesión del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, el 22 de mayo de 1913, en Castelfranco (Italia). Este evento de gracia ocurrió en el mismo instante en que el Sacerdote levantó el Santísimo para bendecir al pueblo de Dios. Ella sintetiza esta experiencia en cuatro expresiones incisivas: “comprendí a Jesús. Comprendí la Iglesia. Comprendí el cristianismo. Comprendí para qué debía vivir”. Fue como una ‘irrupción’ de Dios en su alma que no dejó lugar a duda alguna. Jesús Eucaristía transformó su vida y ella se dispuso a entregarla totalmente a Él, y a su Iglesia por el Reino.

De su decidida y generosa respuesta y, con la gracia de Dios, fundó hace 75 años la Familia Religiosa de las Hijas de la Iglesia para que se dedicara a conocer, amar y servir a la Santa Esposa de Cristo, hacerla conocer y hacerla amar. En consecuencia: “Este gran amor por Jesús y por la Iglesia nos compromete fuertemente. Nos compromete en el gran designio de salvación que el Padre ha proyectado para todos los hombres y que en la Iglesia encuentra su cumplimiento” (Sor María Teresa GC, Superiora General 2001-2012).

Otro acontecimiento que nos llena de inmensa alegría y gratitud, es el júbilo por los 25 años de vida en Colombia de la Asociación de Fieles Laicos Hijos de la Iglesia, quienes comparten con nosotras el Carisma y la misión.

Nos apremia, por tanto, renovar el primer amor (cf. Ap 2,4), que reclama proyección al futuro fijando la mirada en Jesucristo vivo que, a través de diversos acontecimientos ha iluminado la «historia de salvación» de cada Hija de la Iglesia durante estos 50 años. Evidencia de ello es la disponibilidad de las primeras hermanas italianas, quienes muy jóvenes, se arriesgaron a salir –como Abraham– de su tierra (Gn 12,1), dejándolo todo, aventurándose para obedecer al mandato de Jesucristo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (cf. Mc 16,15), llevando en su alforja solamente la fe, la fidelidad y el fervor. Hoy contamos, para gloria de Dios, con seis comunidades en Colombia y dos en Ecuador, esto expresa que la semilla del Carisma, don del Espíritu Santo dado a Madre María Oliva quedó enraizada en nuestra tierra.

Palabras de la Superiora Delegada

Galería Fotografica del Seminario

Diapositivas Seminario: I Parte  - II Parte

Subsidios Seminario: I Parte - II Parte

Homilia del Mons. Luis Augusto Castro Quiroga


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